
No me gusta llamarle la atención a las personas, pero aveces parece necesario sacarle las coronas, de vez en cuando me retiro de la fiesta y miro sus disfraces, cuantas horas habrán tardado en ingeniarseles. La diferencia no está en como pronuncies tu nombre y el de ellos, la Diferencia está en como no continúes como ellos. Ante los ojos se ven geniales tus antifaces, pero a mí no me sorprenden sus disfraces. Siempre hay un momento en que la fiesta termina, ahí es cuando lamentas haber contando lo que hacías.
Seamos correctos, esa es la única forma de vernos verdaderos.
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